sábado, 15 de septiembre de 2012


AUTORRETRATO 1910
Autorretrato
Pintura al temple , bronce barnizado sobre papel extendido sobre cartulina  51x 34 cm
Múnich , Städtische Galerie im Lembachhaus



La evolución artística de la baronesa e hija un general Marianne von Werefkin parece  ser desde muchos puntos de vista , típica de la generación de féminas artistas que aparece  hacía el cambio de siglo . Fue alumna de Ilia Repin ( 1844-1930 ) en San Petesburgo ,donde  su padre era comandante de la fortificación de San Pedro y San Pablo ; allí conoció en 1891  a Alexej Jawlensky . En 1896 , la pareja de artistas se trasladó a Münich , Jawlensky acudía  a la capital bávara a la Escuela de Pintura de Antoni Azbé , mientras que ella se ocupaba fundamentalmente de organizar reuniones y soirées en el salón de la Giselafrasse.




Durante los siguientes años , Werefkin abandonó por completo la pintura para dedicarse  plenamente a promocionar la actividad artística de  Jawlensky , lo cual supuso una inversión de los términos , pues ella tenía sin duda más talento y, en los comienzos , superaba a  Jawlensky en las cuestiones relativas al arte. Sin embargo, ( como muchas otras mujeres  de esta época ) se sometió a una jerarquía que sentía como algo natural , máxime cuando Jawlensky procedía de un cuerpo de oficiales rusos de élite . También en los largos viajes por Francia , que le marcaron a ella tanto como a  Jawlensky ,dejó el protagonismo al   compañero y colega más joven , situación que solo cambiaría en Múnich , cuando la  Giselafrasse se convirtió en el punto de encuentro de los " Giselastrasse se convirtió  en el punto de encuentro de los " Giselistas " , allí se decidió la fundación de la " Nueva  Asociación de Artistas de Münich ".



Elisabeth Erdmann-Macke , la mujer del pintor Agust Macke , la recordaba como una  " personalidad fuerte y temperamental " llena de un espirítu revolucionario contra todo lo tibio y temeroso : " La vimos primero a ella , cuando entramos en el estudio de  Jawlensky y nos daba la espalda , una figura esbelta, alta , con una blusa de color rojo vivo , una falda oscura y cinturón de charol negro : en el cabello , una ancha cinta de  tafetán " parecía una chica joven. Cuando se dio la vuelta pudimos ver en el rostro  expresivo , marcado por la vida , de una mujer de edad, que, cuando se entusiasmaba gesticulaba en el aire amenazando con la mano derecha , a la que faltaba el dedo corazón ".



De esta época procede también el impresionante Autorretrato En este retrato , la  Werefkina no aparece como solicita mecenas y sumisa compañera , sino como un  centro radiante y seguro de si mismo de la escena artística muniquesa . En un momento espontáneo , algo autoritario , vuelve al observador la cabeza en un perfil de tres cuartos parece fijarlo con una mirada demoníaca de niñas rojas y pupilas negras . Junto con el ojo de cinabrio , algo suavizado , de la boca plena surge un carácter ambivalente que  oscila entre una amargura resignada y un dominio ( no solo intelectual ) . Los tonos  amarillo claro que aparecen como fuegos fatuos sobre el rostro subrayan esta representación inquietante , única entre los autorretratos femeninos ( con la excepción quizás , de la  pintura alemana , Elvira Bach , nacida en 1951) El resto del colorido revela la influencia de Van Gogh y de los fauves , que conoció de primera mano en sus viajes a Francia . El rojo se retoma en el vestido y en el sombrero , pero aquí en tonos oscuros constituye un contraste amortiguado frente al fondo intranquilo que oscila en tonos azules y verdes que en el extremo superior derecho se aclara para formar una aparición de la luz en tonosamarillentos.

Mercedes Tamara Lempicka
15 -09-2012





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