lunes, 25 de marzo de 2013

M-MAYBE ROY LICHTENSTEIN

M-MAYBE 1965
M-MAYBE
magna sobre lienzo 152 x 152cm

Museum Ludwig, Colonia




En la entrevista con el crítico, curador y posteriormente fotógrafo John Coplans, el artista reconoció que lo que le estimuló especialmente su interés por los comics  fue la composición entre un contenido emocionalmente elevado y una representación más cool. En particular en sus numerosos cuadros sobre chicas jóvenes , creados  durante la primera mitad de la década de 1960, escenifica dicha composición con un virtuosismo asombroso, aportando a sus cuadros una tensión vibrante.




Una atractiva rubia de expresión pensativa mira con sus ojos azules al observador del cuadro M- Maybe y, de algún modo, también al vacío ensimismada . Con la cabeza  apoyada sobre la mano enguatada , la izquierda-metáfora tradicional para el ánimo melancólico, medita sobre la razón de que la hagan esperar en vano, tal como nos descubre el bocadillo. Al parecer un hombre la ha plantado. La cotidianidad de la  situación despierta en el espectador un sentimiento inmediato de compasión. No es difícil identificarse con la joven ¿ Acaso ha alguien incapaz de ponerse en su  situación ? . De ser así, no sería posible el modo de representación estandarizado con el que el pintor ha ubicado a la supuesta víctima de un retraso en el indefinido fluido de la distancia. A la vista de esa distancia, la posible compasión se revela  como una forma especial de hipocresía.

488 -1985 Roy Lichtenstein









De repente, la relación entre cuadro y espectador adquiere un doble fondo. La artificialidad del lenguaje visual encuentra su correspondencia en el cliché de la imagen femenina, cuyo modelo Lichtenstein ha rescatado de un cómic, y también  en las sensaciones baratas que debería despertar en el espectador que, de improviso se reconoce en el papel del perro de Palov: El artista opera de forma magistral con  la brecha que separa el mundo de la conciencia individual. Supera los clichés de los cómics con el efecto elemental de su técnica pictórica: colores primarios, fuertes  contrastes y un dibujo conciso y uniformizador: optimizando así la estética popular, `por decirlo de algún modo.



Lichtenstein siempre subrayó que mejoraba la vulgar estética del cómic. Anteriormente y con la ayuda de un proyector de diapositivas , había proyectado el modelo sobre un lienzo y había establecido una analogía a nivel técnico entre la  producción mecánica y el trivial mundo de los sentimientos. Además cubrió el rostro de la rubia con un mar de puntos: un vestigio de la trama presente en los modelos  impresos . Sin embargo, en la obra de arte original, los puntos pierden su función y, gracias a la transformación, se convierten en un valor estético propio.



Mercedes Tamara 


25-marzo-2013

Bibliografia ; Arte Moderno , Todo Arte Edmat Libros 






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