domingo, 16 de febrero de 2014

AUTORRETRATO EGON SCHIELE

AUTORRETRATO 1910
Autorretrato
lápiz, carbón , acuarela y guache sobre papel 44,1x 31,4 cm
Colección privada



En 1889, el artista noruego Edward Munch manifestaba " Ya no deben pintarse interiores con hombres que leen y mujeres que hacen punto . Debe ser gente que respire y sienta, sufra y ame ".Con esta frase apuntaba a la necesidad de crear un arte de la subjetividad , expresivo y sincero, que rompiera con la pintura aburguesada tan en boga en esos tiempos. Munch pintó su obra más famosa El grito que muestra el desesperado grito de un hombre en soledad. De esta imagen
había dicho " Estaba allí , temblando de miedo Y sentí un grito fuerte e infinito
perforando la naturaleza ".

El grito, 1895
litografía 
Munch Musset , Oslo




En Viena, algunos años después , una generación de artistas se sintió identificada con este aullido interior: jóvenes y rebeldes, los artistas activos en los primeros años del siglo XX , cuestionaron tanto la estética académica como la estética decorativa sezessionista que en ese entonces se practicaba en la capital austriaca. Prefirieron, en cambio, las formas distorsionadas e inquietantemente expresivas de un Munch , cuyo arte había encontrado continuidad en los pintores del movimiento expresionista centroeuropeo. Artistas vieneses como Anton Kolig, Max Oppenheimer, Oskar Kokoschka, Richard Gersti y el mismo Schiele, encontraron en las extremas distorsiones figurativas, el color subjetivo y la renuncia al buen gusto, un arte que los identificaba y que consideraban adecuado para su visión desesperada del hombre moderno.

Tras los pasos de Munch, Schiele demostró una despiadada capacidad para sugerir el sentido del drama y la desesperación de la época moderna. En el ámbito austriaco , fue probablemente el más agudo y cruel indagador de las profundidades de la psique humana . Y ninguno como él utilizó tan maníaticamente su propio cuerpo como medio a través del cual exteriorizar la profunda angustia existencial.

La enorme cantidad de autorretratos que realizó- alrededor de un centenar- demuestra que entre los pintores de la época, Schiele fue uno de los observadores más incisivos del Yo interior. Ya sea empujado por la pasión de vida o atormentado por la muerte, en sus autorretratos Schiele expuso toda su vulnerabilidad tanto física como psíquica , como signo de la fragilidad humana. Las poses artificiosas y extravagantes que adopta su cuerpo y las exageraciones faciales que exhibe su rostro , deben entenderse como síntomas de un malestar interior que el pintor hizo estallar sobre la superficie del papel.

Como en casi todos los autorretratos pintados en 1910 en el presente cuadro nuestro pintor se representó con la apariencia de un enajenado con los ojos desorbitados y un gesto extático. En este dibujo la mímica facial está llevada al límite de la exageración . Parece un rostro trastornado por la esquizofrenía.

Angustiante, doliente y estremecedora, esta obra hace patente que Schiele sintió los ecos de Munch, respondiendo a su vez con un grito propio, exasperado y feroz . El suyo es un grito que se refiere a una zozobra personal, pero que también alude a la soledad, al sufrimiento, al desamparo del ser humano.

Mercedes Tamara
16-02-2014

Bibliografía : Egon Schiele Galeria de Pintores, Edic Monsa



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