jueves, 27 de febrero de 2014

OTTO WAGNER EGON SCHIELE

OTTO WAGNER  1910
Otto Wagner
acuarela, lápiz , con aportes de lápiz sobre papel 41,5 x 26 cm
Historiches Museum der Stadt , Viena




En 1910 , Schiele no sólo adquirió una independencia estilística - una vez que el mismo consideró superada la influencia de Gustav Klimt , sino también su independencia económica . Su tío y tutor Leopold Czhaczek , cansado de las andadas de su rebelde sobrino , decidió renunciar a su protección . A sus 20 años Egon debía hacerse cargo de sí mismo.

Para un artista principiante como era Schiele , los retratos por encargo podían suponer un negocio rentable , si el pintor lograba captar las simpatías de la adinerada clase alta , que era la principal clientela ávida de hacerse retratar. Si en sus años de estudiante había utilizado como modelos a personas de su círculo familiar  ( como su tío o su madre ) , ahora buscó nuevos modelos entre sus colegas pintores, críticos o coleccionistas. El confiaba tener un buen futuro como retratista y como prueba de ello , en 1910 recibió un encargo de Otto Wagner , uno de los arquitectos más prestigiosos de Viena.

Convencido del talento del joven, Wagner estimuló a Schiele a pintar retratos a tamaño natural de conocidas personalidades de Viena : ". De este modo usted  podrá destacar, hacerse famoso de un día para el otro y, a continuación recibir muchos más encargos ". Incluso el mismo Wagner se ofreció para actuar de intermediario entre el artista y sus clientes , pero el alentador proyecto no prosperó .

El retrato de Wagner , pensado como el primero de una larga serie, , quedó inconcluso. El arquitecto no quedó conforme con el resultado y se cansó de posar durante largas sesiones y, finalmente decidió anular el encargo.

El retrato en Viena, a diferencia de otras ciudades europeas donde este género pictórico ya estaba muy desprestigiado , experimentó a principios del siglo XX , una peculiar revitalización motivada especialmente por la ascendente burguesía, que asumió un nuevo papel social ante la falta de mecenazgo oficial. Numerosos representantes de la nueva élite cultural gustaban de hacerse retratos . Los hombres más famosos de la alta burguesía estaban dispuestos a pagar abultadas sumas de dinero, por tener un retrato de sus damas pintado por Gustav Klimt, el más solicitado retratista de la época, pero no por un pintor veintiañero e inexperto como Schiele.

Además, el lenguaje pictórico de Schiele apuntaba ya haciá 1910 tan poco embellecedor y complaciente , poco atraía al público, todavía muy acostumbrado a las refinadas y exquisitas obras de Klimt. Quien por estas fechas también intentaba, sin mucho éxito , ganarse la vida como retratista era Oskar Kokoscha . Sus primeros retratos ( entre 1909 y 1915 ) , dedicados en gran parte a personalidades de la cultura vienesa, fueron motivo de protesta e indignación . En varias ocasiones, sus clientes los rechazaron alegando no encontrar parecido alguno con ellos . Nadie quería reconocerse en esos lienzos de apariencia tosca y agresiva, creados a base de densos empastes y violentas pinceladas.

Ciertamente , Schiele no consiguió convertirse en el retratista de la sociedad vienesa. Y, aunque en vida dichos retratos no pudieron proporcionarle suficiente dinero , algunos de ellos , como los que dedicó a Eduard Kosmack o Arthur Roessler figuran hoy entre los mejores del arte austriaco moderno.





                                                          Mercedes Tamara
                                                       27-02-2014


Bibliografía : Egon Schiele Galeria de Pintores, Edic Monsa


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