domingo, 16 de marzo de 2014

ARBOL OTOÑAL AGITADO POR EL VIENTO EGON SCHIELE

ARBOL OTOÑAL AGITADO POR EL VIENTO 1912
Árbol otoñal agitado por el viento
óleo sobre lienzo 80x 80, 5 cm
Leopold Museum, Viena



A primera vista, este trabajo causa confusión y cierta extrañeza . Parece tratarse de una composición abstracta . Dicha impresión resulta de la maraña de lineas , nerviosas y quebradas, que surcan la superficie pictórica. Una linea de mayor grosor se antepone a un conjunto de lineas muy finas e irregulares, todo sobre un fondo sucio de manchas grises , ocres y blancas.

Pero, después de observar el lienzo,las formas empiezan a revelar su verdadera identidad . Así, el surco más grueso y oscuro en forma de curva se descubre como el tronco superior de un árbol desnudo y las lineas más delgadas , como las ramas y ramitas de la copa de un árbol. La parte inferior del tronco se mimetiza con el fondo.
Unas aureolas blancas , como pompones de nieve, envuelven las últimas hojas del árbol y avisan de la llegada de un remolino de nieve. Las dos granjas onduladas en el extremo inferior del lienzo se perciben como la tierra-de color rojizo - que sirve de punto de apoyo del solitario tronco, y como una cadena de colinas- de color marrón oscuro-que indica el horizonte. Como fondo aparece el cielo , completamente cubierto por las nubes de la tempestad que acecha a ese día preinvernal.

Se asiste, pues, a la agitación de la naturaleza en un día previo al invierno. El árbol aparece pronunciadamente arqueado . La fuerza devastadora del viento hace flexible el tronco y quiebra las ramas cual brazos de marioneta. El cielo se presenta como una superficie agrietada, evocando la imagen de un terreno yermo, en el que nada crece y todo está condenado a morir. Esta sugestiva representación de un día de tempestad, atravesada con tanta sensibilidad e intensidad, es única en la producción paisajística de nuestro pintor.

Árbol otoñal agitado por el viento retoma uno de los motivos paisajísticos, que más fascinaron a nuestro protagonista : el árbol dehojado y solitario , de tallo quebrado. Este motivo aparece por primera vez en su pintura con Árbol otoñal con fucsías, en 1909, y se reiteró en numerosas ocasiones , encontrando su última versión algo cambiada , en la tardía pintura Cuatro árboles de 1917 .

Ésa , es quizá, la versión más descarnada y cruda de todos los árboles otoñales que Schiele pintó. Los contornos quebrados adquieren aristas más cortantes y el nerviosismo de los trazos está acentuado. La melancolía prevaleciente en otros casos, aquí aparece transmutada en frenesí, agitación y deseperación.

En este ejemplo, es curioso que la violenta deformación con que el pintor trató el tema derive en una composición casi abstracta . El sombrío paisaje de un terreno infértil y un esquelético árbol han sido reducidos a un campo de lineas y color. Sin embargo, el pintor cuidó de no llevar el motivo al extremo de su desmaterialización y distorsión hasta hacerlo desaparecer . En Schiele, la imagen figurativa - sea un árbol, una ciudad o un cuerpo humano- nunca llega a desintegrase completamente, dado que en él la forma consustancial con el significado alegórico que se pretende transmitir.

Esta obra es una metáfora de lo pasajero, de lo efímero, de la vida que se pasa en soledad y que finalmente, se esfuma.

Con el mismo ánimo con que compuso sus desoladas figuras , en sus retratos de árboles otoñales, Schiele transmitió el dolor, el desamparo y la gran angustia que supone sentirse extranjero en su propia tierra.


                                          Mercedes Tamara
                                        16 -03-2014
                  

Bibliografía : Egon Schiele Galeria de Pintores, Edic Monsa

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