martes, 18 de marzo de 2014

BIZANTINA, LABIOS PÁLIDOS ALEXEJ VON JAWLENSKY

BIZANTINA, LABIOS PÁLIDOS , 1913
Bizantina, labios pálidosóleo sobre cartón 64x 55,5 cm
Centre Georges Pompidou





En el Almanach ( Almanaque ) obra programática del grupo expresionista alemánç
Der Blauer Reiter publicado en 1911 , Franz Marc calificaba a Vasili Kandinsky y a Alexej von Jawlesky - miembros líderes de la Nueva Asociación de Artistas de Múnich ( MNAM )- como " fauves " señalando su filiación con los artistas franceses que habían copiado los titulares en el Salón de Otoño de 1905. Jawlesky invitado a exponer en este por Serguéi Dágolex , convocó en aquella ocasión a Matisse , cuyo taller empezó a frecuentar. Pero el encuentro realmente decisivo para el pintor sería el que tuvo con Koes van Dongen en 1911. Si se comparan durante un instante Mujer con sombrero de flores ( Vaduz, R&H Ballener Art Founsation ) de Jawlensk y  Nin, la parisina ( colección privada ) de Van Dongen, se aprecía la convergencia extraordinaria de ambos artistas en el tema de la la feminidad, en su manera de componer el espacio, de tratar la perspectiva , o de jugar con contrastes cromáticos de rojos y verdes.

Sin embargo, mientras que Jawlensky intentará inspirarse en la geometrización procedente del arte negro y del primer cubismo, Van Dongen seguirá empleando el registro de un salvajismo orgánico y sensual.

Bizantina ( Labios pálidos ) ilustra perfectamente la preocupación del pintor ruso por la formalización del rostro: un óvalo estructurado por el eje vertical de una nariz en forma de L , que divide dos planos disimétricos y dos ojos sobredimensionados, de lineas angulosas, esquematizados como rombos . En 1913, Jawlensky  ejecuta varios retratos que suponen una ruptura con la de años anteriores, como Mujer con blusa roja ( Schokko ) h 1910 ( colección privada ) que lo emparentaba aún con los expresionistas alemanes y, en especial, con August Macke . A lo largo de lo que podría constituir una serie , el artista parece proceder a una " tipologización de la mujer "- como bizantina, española, criolla- haciendo de estos tres retratos la declaración pictórica en un mismo rostro arquetípico, oblongo, con cuello alargado, pómulos de un rojo escarlata y ojos de pupila negrísima. Con estas obras Jaelensky experimenta en 1913, el principio de las variaciones, que sistematizará durante los años siguientes con las series de las vistas desde su ventana ( 1914-1920 ) pintadas en Saint-Prex, Suiza y, posteriormente con Las cabezas abstractas.

Los labios pálidos y carnosos , de un blanco marfileño , que ocupan el centro de la composición, forman junto con los dos ojos de mirada decidida, un sistema ternario de triángulo invertido que sintetiza la sexualidad de la modelo. El contorno negro, muy grueso, , característico del fauvismo y del expresionismo , que esculpe el rostro, se ve duplicado por un segundo contorno pintado con pinceladas paralelas de un azul eléctrico. Esta aureola luminosa no es ya en absoluto pictórica , y aunque permite, desde luego, que la cara destaque sobre el fondo oscuro de la composición mediante una " falsa sombra blanca ", rodea a la modelo con un aura, como si se tratara de una fotografía espiritista. El título Bizantina nos recuerda el legado bizantino de Jawlensky, presente en este lienzo mucho más que en cualquier otro de sus cuadros

Mercedes Tamara
18-03-2014
Bibliografía : Obras Maestras del Centre Georges Pompidou

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