viernes, 29 de julio de 2016

HOMBRE Y MUJER EDVARD MUNCH

HOMBRE Y MUJER 1898
Hombre y mujer
óleo sobre lienzo 60, 2 cm X 100 cm
Colección Rasmus Meyer, Bélgica





  Edvard Munch (1863-1944)      El pintor noruego Edvard Munch es considerado un precursor de la tendencia expresionista en el arte moderno. En Alemania y Europa Central Munch fue reconocido pronto como un innovador trascendental, y en el resto de Europa y el mundo entero es cada vez más apreciado. Sus obras más conocidas son las de la década de 1890, pero su producción posterior llama cada vez más la atención, y parece inspirar particularmente a los pintores actuales.




Edvard Munch pasó su infancia y adolescencia en la capital de Noruega, que por entonces se llamaba Cristianía (hoy, Oslo). En su juventud, Edvard Munch vivió con su familia en un barrio humilde de la capital, en condiciones materiales por debajo de su rango social. El padre era un médico castrense profundamente religioso y con ingresos modestos. Cuando Munch tenía sólo cinco años, murió su madre de tuberculosis. De la misma enfermedad moriría su hermana Sophie a los quince años de edad, en 1877. Munch estuvo enfermo con frecuencia. Enfermedad, muerte y dolor son motivos frecuentes en su obra. De su estado emocional sabemos por los escritos del momento:




En el entorno de esta temática se incluye Hombre y mujer (1898). La atracción fatal de los sexos, la amenaza que supone la sexualidad, vuelven a expresarse aquí mediante la sombra oscura y pesada que soprende a la mujer por la espalda y se yergue sobre la cabeza del hombre. Los rostros de ambos los enmarca una aureola de color rojo.

La atracción fatal de los sexos , entorno de esta temática se incluye en esta obra Esta atracción es como una maldición para Munch , dado que el artista tuvo una infancia desprovista de afecto lo que repercutió de forma negativa en sus relaciones con  mujeres. Este cuadro suponía para él una amenaza para su propia sexualidad.

Esta sexualidad es expresada mediante sombras oscuras y pesadas que sorprende a la mujer por la espalda y viene a erguirse sobre la cabeza del varón . La cabeza y el rostro de la mujer se hallan enmarcados en una especie de aureola de color rojo . Desnudo hasta la cintura , el hombre inclina su torso hacía delante y apoya melancólicamente su cabeza sobre el brazo acodado. Justo por el hecho de no conferir facciones propias al rostro femenino ( el rostro del hombre permanece oculto al espectador ) Munch puede prescindir aquí de un tratamiento psicológico del tema.

Mercedes Tamara ( autora )
29-07-2016

Bibliografia : Edvard Munch, Edic Taschen


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